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Ecos de Poesía (CXXV)

 

CON MIRLOS Y VENCEJOS

 

 

Caída de la tarde

                                                 para un Mirlo-Blanco

 

Este canto, que anoche

amanecía en calles

con rocío de lluvia

sobre grietas de asfalto,

no cesa de trinar en la tormenta.

 

El mundo alberga puentes que se hunden,

tinieblas que resecan la caída

de los párpados, piel con polvo y barro

sin aromas de azúcar.

 

En tu blancura palpa el horizonte,

entre el miedo que arrastran

las aguas torrenciales del vivir,

dátiles cetrerías en la tarde

con mirlos y vencejos.

(Del poemario El Túnel y los Días)

 


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