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EL ALBA DE LOS LIBROS (XIV)

 

LO SOLO DEL ANIMAL

de

OLVIDO GARCÍA VALDÉS

 

 

El transcurrir del tiempo, el rescate de la cotidianeidad, el detalle de singular mirada hacia el ajeno fluir de la vida recreando las aves, la naturaleza, las plantas, los insectos y múltiples animalillos con la resistencia de su fragilidad, el ser humano… una vez más la poesía pictórica de Olvido García Valdés muestra en Lo solo del animal, sus huellas, sus pinceles con búsqueda ósea, el apoyo material y concreto de la meditación, en serenidad expectante a través de una honda exploración escrita hacia adentro, como por un alambique interior.  

 Poeta, ensayista y traductora, Olvido García Valdés nació en Asturias (Santianes de Pravia) en 1950. Licenciada en Filología Románica por La Universidad de Oviedo y en Filosofía por La Universidad de Valladolid, ha sido directora del Instituto Cervantes en Toulouse y profesora. Codirectora de la revista Los Infolios y miembro fundador de El signo del gorrión, es autora de los libros de poemas: El tercer jardín (1986), Exposición (1990, Premio Ícaro de Literatura), Ella, los pájaros (1994, Premio Leonor), Caza nocturna (1997), Del ojo al hueso (2001), Y todos estábamos vivos (2006, Premio Nacional de Poesía) libros reunidos todos ellos en el volumen Esa polilla que delante de mí revolotea (2008). Con varias obras de ensayo escritas, ha traducido a Pier Paolo Pasolini y sus poemas han sido a su vez traducidos al sueco, francés, italiano, inglés, alemán, portugués, polaco, rumano y árabe.

 Como en sus libros anteriores, Lo solo del animal se caracteriza por su ascetismo verbal, por insólitas transiciones, por la mezcla del verso con la prosa en unas estampas narrativas donde incluso tiene cabida el argumento de un cortometraje búlgaro; la palabra conversacional y el susurro, el habla capaz de mostrar una existencia dulcemente mordaz y solitaria:

 

Una cenefa añil guarda la huella

en el ojo del reposo de un cuerpo

la cabeza expresaba como si humana

fuera dolor de la existencia eso

que en la expresión guarda la vida

 

 Entendido el poema como espacio, lugar, cosmogonía emocional donde lo lingüístico teje y profundiza el cuerpo, la muerte, la enfermedad, el paso y el peso del tiempo, la distancia y la existencia; en Lo solo del animal el ruido del agua, el graznar de un pájaro ese animal que va a morir, este animal que va a morir (unos zapatos que fueron animal)… desploma ese narcisismo del hombre por ser la medida de todas las cosas, cuando son esas mismas cosas quienes le acercan a la verdadera medida de sí mismo:

 

La camisa transparente podía ser de breve

lagartija o de libélula, luminosa carcasa casi ala

bracitos de la despierta (cabeza que se

levanta, atento el ojo -¿y aquel asceta a quien

un animalillo distraía?-) camisa delicada

abandonada en el balcón, durando

lluvia y viento, lo leve

permanece y lo no vivo 

Sólo desde la quietud de los paisajes exteriores es posible penetrar en lo íntimo, en lo propio, en la naturaleza de lo real; en la muerte como vida de una presencia visible en el movimiento de la existencia. Este es el diálogo interminable que nos propone desde su último poemario la honda y renovadora voz de OLVIDO GARCÍA VALDÉS.

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