{"id":4850,"date":"2016-03-28T20:49:51","date_gmt":"2016-03-28T18:49:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/?p=4850"},"modified":"2016-03-28T20:49:51","modified_gmt":"2016-03-28T18:49:51","slug":"la-prensa-lxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/2016\/03\/28\/la-prensa-lxi\/","title":{"rendered":"La Prensa (LXI)"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Discurso de<\/span> <span style=\"color: #800000;\"><em>Svetlana Aleksijevitj<\/em><\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">en la Academia Sueca\u00a0<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Svetlana4.jpg?ssl=1\" rel=\"attachment wp-att-4851\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-4851\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Svetlana4.jpg?resize=584%2C447&#038;ssl=1\" alt=\"Svetlana4\" width=\"584\" height=\"447\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Svetlana4.jpg?w=689&amp;ssl=1 689w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Svetlana4.jpg?resize=300%2C229&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 584px) 100vw, 584px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00daLTIMO PREMIO NOBEL <\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">DE LITERATURA<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000080;\">Por Javier Claure C.<\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015, la escritora y periodista bielorusa Svetlana Aleksijevitj, dio su discurso el lunes 7 de diciembre del a\u00f1o pasado a las 17:30 (hora sueca). Era una tarde fr\u00eda y oscura t\u00edpica del invierno estocolmense, soplaba el viento algo fuerte. Y entre las callejuelas de la ciudad vieja alrededor del majestuoso edificio de la Bolsa, donde se encuentra la Academia Sueca, se percib\u00eda un ambiente navide\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Llegu\u00e9 al local media hora antes para coger un buen puesto. A unos 30 metros del recinto hab\u00eda dos veh\u00edculos policiales. Me acerqu\u00e9 a la puerta de entrada, me identifiqu\u00e9 y sub\u00ed las gradas hacia la guardarrop\u00eda. Me saqu\u00e9 la chaqueta e inmediatamente me advirtieron que no pod\u00eda entrar con el peque\u00f1o malet\u00edn de cuero que llevaba. Ya van much\u00edsimos a\u00f1os que asisto a este solemne acto, y nunca ocurri\u00f3 algo parecido anteriormente. En fin, saqu\u00e9 el contenido del malet\u00edn: mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, un cuaderno y un bol\u00edgrafo. Y me march\u00e9 al famoso sal\u00f3n, en donde un nutrido p\u00fablico esperaba a la galardonada con el Premio. Me instal\u00e9 en un lugar relativamente cerca de la tarima, ah\u00ed sentado conversaba con un amigo. De pronto entraron los miembros de la Academia Sueca, se sentaron en sus respectivas sillas y un silencio absoluto se apoder\u00f3 del sal\u00f3n. Sara Danius, la flamante secretaria de la Academia, se dirigi\u00f3 hacia la tarima, y desde all\u00ed dijo: \u201cSe\u00f1oras y se\u00f1ores, bienvenidos a la Academia Sueca. Hace exactamente dos meses, en este sal\u00f3n, se reunieron muchos periodistas para saber qui\u00e9n iba a ganar el Premio Nobel de Literatura. Ese d\u00eda cuando mencion\u00e9 la palabra Bielorusia, muchos aplaudieron y exclamaron de felicidad. Deseaban saber m\u00e1s sobre Svetlana Aleksijevitj, y me preguntaban muchas cosas. Al cabo de casi tres horas, cuando termin\u00f3 el acto, me di cuenta que esas preguntas involucraban, de alguna manera, al hombre rojo y a las subidas y ca\u00eddas del hombre sovi\u00e9tico. El imperio del hombre rojo se ha terminado. El gran experimento, que dur\u00f3 siete d\u00e9cadas, se fue al tacho. Y el hombre rojo se ha sustituido, gradualmente, con otro hombre que a\u00fan no sabemos como se llama. Aleksijevitj ha conversado con muchas personas para escuchar sus historias. Se trata de gente que no hubiera existido en la historia, si Aleksijevitj no hubiera escrito sobre ellos, sobre esas mujeres que lucharon en la Segunda Guerra Mundial. \u00bfQu\u00e9 sab\u00edamos de ellas?\u201d. Y as\u00ed continu\u00f3 Danius durante unos 20 minutos. En realidad, me sorprendi\u00f3 un poco esa larga introducci\u00f3n, ya que los anteriores secretarios no hablaban m\u00e1s de 10 minutos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando Aleksijevitj tom\u00f3 posici\u00f3n en el lugar indicado, empez\u00f3 su discurso en ruso diciendo: \u201cNo estoy sola en esta tarima. A mi alrededor hay voces, cientos de voces que siempre est\u00e1n conmigo desde mi ni\u00f1ez. Yo viv\u00eda en una aldea y, a nosotros los ni\u00f1os, nos gustaba jugar, pero en las tardes nos jalaban como con un im\u00e1n hacia los sillones donde estaban sentadas las viejas cansadas, y se reun\u00edan cerca de sus casas o caba\u00f1as. Ninguna de ellas ten\u00eda marido, padre o hermanos. No hab\u00edan hombres en la aldea despu\u00e9s de la guerra, me acuerdo bien\u201d. <\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">El p\u00fablico trataba de seguirla leyendo el folleto que hab\u00edan repartido al principio, pero me di cuenta que mucha gente eligi\u00f3 escuchar las palabras que sal\u00edan de su boca. El discurso de Aleksijevitj estaba compuesto de diferentes partes: voces que narran historias, las experiencias y entrevistas que hizo entre los a\u00f1os 1980-1985 y 1989-1997.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La primera voz que se manifiesta es un soldado que, en plena guerra, pide la mano a una mujer que tambi\u00e9n luchaba en la guerra y que, en cierto modo, se hab\u00eda olvidado de ser mujer. Cuando conversa con su admirador le dice: \u201c&#8230; primero tienes que hacerme mujer, regalarme flores, decirme palabras cari\u00f1osas y cuando toques las fibras de mi ser, har\u00e9 coser un vestido de novia\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La segunda voz se trata de Chern\u00f3bil. Una mujer cuenta: \u00abviv\u00edamos cerca del reactor nuclear en Chern\u00f3bil, all\u00ed trabajaba como panadera. Mi esposo era bombero, y reci\u00e9n nos hab\u00edamos casado. Acostumbr\u00e1bamos a pasear de la mano. Justo ese d\u00eda que explot\u00f3 el reactor, mi esposo estaba trabajando de turno en la estaci\u00f3n de bomberos. Y cuando toc\u00f3 la alarma, partieron all\u00ed los que estaban de turno. Se fueron en camisas y con ropa normal y corriente. Toda la noche trabajaron tratando de apagar el incendio. Y con esas dosis de radiactividad a la que fueron expuestos, no se puede sobrevivir. Al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana los enviaron, en avi\u00f3n, a Mosc\u00fa. Yo viaj\u00e9 para visitarlo, y cuando estaba en el hospital me dijeron que se encontraba en una caja especial. Me preguntaron \u00bfQu\u00e9 vas hacer all\u00ed? Lo amo, les dije. Ya no es una persona a la que se puede amar, me contestaron\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La tercera voz describe a un ni\u00f1o que mat\u00f3 a un alem\u00e1n cuando ten\u00eda 10 a\u00f1os: \u00ab&#8230; aquel alem\u00e1n estaba echado en el suelo herido. Me hab\u00edan dicho que le quite la pistola. Entonces corr\u00ed hacia \u00e9l, pero el alem\u00e1n cogi\u00f3 la pistola con las dos manos y apunt\u00f3 contra mi rostro. Pero no fue \u00e9l, que alcanz\u00f3 primero, fui yo. No me asust\u00e9 de heberlo matado\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La escritora bielorrusa habl\u00f3 de una manera contundente, y creo que ante sus palabras todos quedan consternados. Cuando por ejemplo dice: \u00ab\u00b4&#8230; he vivido en un pa\u00eds, en donde desde que \u00e9ramos peque\u00f1os nos ense\u00f1aron a matar. Nos dec\u00edan, el hombre existe para arder y para sacrificarse. Crecimos entre verdugos y v\u00edctimas. Nuestros padres viv\u00edan con temor, por eso no nos contaban todo. Hace 20 a\u00f1os despedimos al imperio rojo con maldiciones y l\u00e1grimas. Hoy tenemos una nueva generaci\u00f3n que tiene otra visi\u00f3n del mundo, pero muchos j\u00f3venes leen nuevamente a Marx y a Lenin. No existe el imperio rojo, pero el hombre rojo a\u00fan est\u00e1 presente. Hay muchos idealistas y rom\u00e1nticos. Hoy en d\u00eda, a esos, se los llama: rom\u00e1nticos de la esclavitud o esclavos de la utop\u00eda. La gente quiso establecer el reino de los cielos en la Tierra, el para\u00edso terrenal. Y al final s\u00f3lo qued\u00f3 un mar de sangre y millones de vidas destrozadas por nada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin lugar a dudas que la autora de \u201cLa guerra no tiene nombre de mujer\u201d, ha sabido escuchar historias que le han perseguido durante 40 a\u00f1os. De ese modo se convirti\u00f3 en la voz de los sin voces. Son precisamente esas voces clamorosas las que le sirvieron para incursionar en una literatura de no ficci\u00f3n, creando as\u00ed un nuevo g\u00e9nero literario. El sufrimiento, el desamor, la muerte, la lucha de los soldados y de las mujeres rusas en la Segunda Guerra Mundial, la explosi\u00f3n<\/span> <span style=\"color: #000000;\">nuclear en Chern\u00f3bil, la guerra de Afganist\u00e1n y las vivencias en el comunismo sovi\u00e9tico son tem\u00e1ticas de mucha importancia en su obra. Svetlana Aleksijevitj es una mujer de mucho coraje, porque escribe y habla sobre acontecimientos que muchos desear\u00edan enterrarlos bajo mil metros. Despu\u00e9s de haber conocido que el Premio Nobel de Literatura recay\u00f3 en su persona, la entrevistaron en Minsk, capital de Bielorusia, en donde dijo: \u201c&#8230; respeto el mundo ruso de la literatura y la ciencia, pero no el mundo ruso de Stalin y de Putin\u201d. Palabras de mucha valent\u00eda, tomando en cuenta el destino que sufri\u00f3 la periodista rusa Anna Politk\u00f3vskaya. Como buena conocedora de la verdad, es una voz cr\u00edtica ante los sistemas totalitarios. Quiz\u00e1 por eso fue acosada por el r\u00e9gimen del presidente bielorruso, Aleksander Lukashenko. Tambi\u00e9n fue culpada por mostrar a la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de una manera \u201cpoco heroica\u201d. Pero muy lejos de todo tipo de acusaciones, sus libros son de denuncia por encima del poder. Son libros que forman parte de un gran mural, en donde cada cent\u00edmetro cuadrado est\u00e1 cubierto por historias ver\u00eddicas que sacan l\u00e1grimas a cualquier ser humano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><a style=\"color: #0000ff;\" href=\"http:\/\/www.oxigeno.bo\/blog\/2160\">LEER M\u00c1S&#8230;<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso de Svetlana Aleksijevitj &nbsp; en la Academia Sueca\u00a0 &nbsp; &nbsp; \u00daLTIMO PREMIO NOBEL &nbsp; DE LITERATURA &nbsp; &nbsp; Por Javier Claure C. &nbsp; La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2015, la escritora y periodista bielorusa Svetlana Aleksijevitj, dio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/2016\/03\/28\/la-prensa-lxi\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_newsletter_tier_id":0,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[6],"tags":[],"jetpack_publicize_connections":[],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6xI8c-1ge","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4850"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4867,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850\/revisions\/4867"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}