{"id":972,"date":"2011-11-23T14:53:23","date_gmt":"2011-11-23T13:53:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/?p=972"},"modified":"2011-11-25T21:31:00","modified_gmt":"2011-11-25T20:31:00","slug":"972","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nievesviesca.com\/blog\/2011\/11\/23\/972\/","title":{"rendered":"LUGARES QUE S\u00d3LO EXISTEN GRACIAS A LA LITERATURA"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_973\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?ssl=1\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-973\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-973\" title=\"LUGARES\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?resize=400%2C400&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?resize=250%2C250&amp;ssl=1 250w, https:\/\/i0.wp.com\/www.nievesviesca.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/LUGARES.jpg?resize=75%2C75&amp;ssl=1 75w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-973\" class=\"wp-caption-text\">LUGARES QUE S\u00d3LO EXISTEN GRACIAS A LA LITERATURA<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos los lugares que no figuran en los mapas y, sin embargo, se nos dice  que existen. Uno  de los ejemplos m\u00e1s conocidos actualmente es <strong>el and\u00e9n 9 \u00be de la estaci\u00f3n  de trenes de King\u00b4s Cross<\/strong>, en Londres, que aparece referenciada en los  libros de <em>Harry Potter<\/em>, de<strong> J. K. Rowling<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este  and\u00e9n secreto, situado entre los andenes 9 y 10, constituye el punto de   partida del Expreso de Hogwarts, el convoy que transporta a los  aspirantes a  mago. Aquel and\u00e9n literario cobr\u00f3 tanta entidad para miles  de lectores que  muchos de ellos, al igual que devotos visitando alguna  reliquia, trataron  infructuosamente de encontrar el and\u00e9n. Y no eran  pocos los que lo intentaban a  sabiendas de que no exist\u00eda: no en vano,  en la saga de Harry Potter se describe  el and\u00e9n como invisible a los  ojos, y que s\u00f3lo se puede acceder a \u00e9l atravesando  la pared que separa  los andenes 9 y 10. Tal ha sido el fervor de la gente, que  insist\u00eda en  seguir creyendo en algo que no estaba all\u00ed, que <strong>el  ayuntamiento de Londres construy\u00f3 un and\u00e9n falso para que pudieran visitarlo  todos los seguidores<\/strong>.  En realidad, lo \u00fanico que ha hecho el  ayuntamiento es instalar una  se\u00f1al de hierro forjado sobre la pared del edificio  secundario donde  deber\u00eda figurar el and\u00e9n; tambi\u00e9n ha puesto un carrito  portaequipajes  que parece que est\u00e1 medio atravesando la pared (que al publicarse  este  art\u00edculo seguramente ya estar\u00e1 ubicado en otro lugar cerca de la puerta   principal y las taquillas de los billetes, a causa de las obras de  remodelaci\u00f3n  la estaci\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n es que debido al  atractivo tur\u00edstico del enclave y de su  innegable aureola m\u00e1gica, el  and\u00e9n falso ya aparece en muchos mapas y gu\u00edas de  viajes, <strong>como si fuera un lugar tan real como otro cualquiera<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo sucede con <strong>la casa de Sherlock Holmes<\/strong> en el 101 de  Baker Street (muchos londinenses, incluso, reflejaron en  una encuesta que cre\u00edan  que Holmes era un personaje hist\u00f3rico). U otros  nombres procedentes de la  ficci\u00f3n que han sido empleados para bautizar  calles, como la ciudad de  Wincanton, en la regi\u00f3n inglesa de Somerset,  que ha nombrado a dos de sus calles  como Peach Pie Street y Treacle  Mine Road, en honor a dos paseos de la saga de  libros de fantas\u00eda  sat\u00edrica de <em>Mundodisco<\/em>, de <strong>Terry  Pratchett<\/strong>. Wincanton, incluso, est\u00e1 hermanada con la capital de  Mundodisco, Ankh-Morpork.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  Holanda, existe un barrio del municipio de Geldrop, a las afueras de   Eindhoven, cuyas calles tienen nombres de personajes y conceptos de <em>El se\u00f1or  de los anillos<\/em>, como tambi\u00e9n sucede en Davis, California. Las calles de  Stratford, en Nueva Zelanda, <strong>tienen nombres de personajes de las obras  de Shakespeare<\/strong>,  por aquello de que fue en Stratford donde naci\u00f3  Shakespeare, aunque en  el Stratford de Inglaterra. Aracataca, municipio  colombiano natal de <strong>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/strong>, llev\u00f3 a cabo un  refer\u00e9ndum para cambiar su nombre por el de Macondo, en homenaje a la novela de  M\u00e1rquez <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>; aunque el refer\u00e9ndum no prosper\u00f3 y el  municipio mantuvo su nombre original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sensaci\u00f3n que describe muy bien <strong>Joan Barril<\/strong> en su  columna period\u00edstica <em>Los d\u00edas vencidos<\/em>, titulada <strong>Lugares  fant\u00e1sticos<\/strong>:<\/p>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>A  veces, paseando por el bosque, espero encontrarme con la casita de   chocolate. En plena navegaci\u00f3n tranquila suelo buscar por sotavento la  famosa  \u00ednsula de Barataria, donde los descendientes de Sancho Panza sin  duda la deben  haber convertido en un para\u00edso fiscal. En las noches de  niebla espesa me gusta  ver los destellos del faro del fin del mundo o  recibir una invitaci\u00f3n para una  cena desarmada en el castillo de  Camelot o en el lejano Shangri-La. Existen un  mont\u00f3n de lugares que no  se encuentran en los mapas y que, sin embargo, ayundan  a mantener el  equilibrio del planeta y el est\u00edmulo aventurero de la  humanidad.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos  mapas inventados que aparecen en las primeras p\u00e1ginas de los libros de   fantas\u00eda y que ayudan al lector a la hora de situarse en el entorno en  el que se  mueven los personajes tuvieron un precursor: <strong>J. R. R. Tolkien<\/strong>.  El autor, apasionado por las lenguas y los mapas, incluy\u00f3 en la primera edici\u00f3n  de <em>El hobbit<\/em> un mapa dibujado por \u00e9l mismo, en el que figuraban las  inmediaciones  de la Monta\u00f1a Solitaria, el objetivo del viaje de Bilbo Bols\u00f3n..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde repiti\u00f3 esta t\u00e9cnica en <em>El se\u00f1or de los anillos<\/em> y la  tendencia se fue propagando a otros autores, como <strong>Ursula K.  LeGuin<\/strong> y su mapa del mundo de Terramar, que fueron incluyendo mapas de   distintos niveles de detalle que habr\u00e1n de aclarar posibles confusiones  del  lector relativas a la topograf\u00eda y geograf\u00eda de cada mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros  casos m\u00e1s extensos son, por ejemplo, el de la ciudad Santuario, situada   en un mundo imaginario en la que diferentes autores reconocidos sit\u00faan  sus  relatos en la antolog\u00eda de fantas\u00eda \u00e9pica <em>El mundo de los ladrones<\/em>.  En  Estados Unidos se llegaron a publicar hasta 12 vol\u00famenes de este  mundo, que cada  autor enriquec\u00eda y aumentaba de tama\u00f1o con sus propias  historias. Autores como  <strong>Poul Anderson, Marion Zimmer Bradley<\/strong> o <strong>Joe  Haldeman<\/strong>. Bajo esta misma filosof\u00eda se desarrolla el mundo de Riftwar,  de <strong>Raymond E. Feist<\/strong>, habitada por elfos, enanos, demonios y  otras criaturas de similar ralea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas  estas historias tratan de reflejar, de forma m\u00e1s o menos sutil,   aspectos de la realidad. Los mapas de sus mundos son met\u00e1foras de los  mapas  reales. No es extra\u00f1o, pues, que <strong>las geograf\u00edas de estos mundos  inventados no difieran demasiado en su disposici\u00f3n de las geograf\u00edas de un mapa  real:<\/strong> el norte acostumbra a ser un paraje helado; el sur, tropical o   des\u00e9rtico; incluso las razas que habitan en el sur y el este suelen  compartir  rasgos con sus hom\u00f3logos reales: los pobladores de los  continentes asi\u00e1tico y  africano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, el salto de la  ficci\u00f3n a la realidad suele ser com\u00fan. La ficci\u00f3n lo  contamina todo,  hasta confundirse con la realidad. Y entonces en la realidad   encontramos cosas que existen exclusivamente gracias a la poderosa  influencia de  la literatura. De nada m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>De <a title=\"Papel En Blanco\" href=\"http:\/\/www.papelenblanco.com\/metacritica\/lugares-que-solo-existen-gracias-a-la-literatura\" target=\"_blank\">Papelenblanco<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conocemos los lugares que no figuran en los mapas y, sin embargo, se nos dice que existen. 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